La familia importa en IGW

20 mayo, 2020

Los empleados felices y comprometidos son la clave del éxito de cualquier negocio. En IGW, nos damos cuenta de esto mejor que nadie y, como consecuencia, hacemos todo lo posible para que nuestra gente se sienta a gusto. Es por eso que nos enorgullece el hecho de que muchos de nuestros empleados permanecen con nosotros durante muchos años. Muchos de ellos incluso se quedan hasta su jubilación, como lo han hecho Roland y Reinald en nuestra planta en Oostkamp durante 26 años y 41 años respectivamente.

 

Un ambiente cordial y abierto.

 

Habiéndose retirado hace poco tiempo, tanto Roland como Reinald recuerdan con cariño su tiempo con IGW. Durante muchos años, han trabajado juntos, operando tornos. En los últimos años, fueron responsables de manejar engranajes de hasta 6 toneladas. Eso solía ser diferente, ya que Reinald explica que a lo largo de los años, vio el cambio hacia piezas más grandes y más personalizadas. Los desafíos que surgieron con este cambio se enfrentaron con cariño, ya que les ayudó a mantenerse alerta.

 

Además de un cariño en su trabajo, tanto Reinald como Roland también recuerdan la atmósfera abierta y familiar. Roland se complace en enfatizar que nunca se sintió como un número, sino más bien como una parte valiosa e integral de nuestra organización. A lo largo de los años, tanto Roland como Reinald han visto a muchos colegas convertirse en buenos amigos, que siempre estuvieron dispuestos y pudieron ayudar cuando fue necesario. Pero no es solo en el lugar de trabajo donde la familia importaba. Como Roland comenta con cariño que la administración siempre ha estado interesada en que todos tengan una vida hogareña feliz y sólida también.

 

 

Asegurando el legado

 

Una parte importante de los trabajos de Roland y Reinald era también capacitar a sus colegas más jóvenes. El hecho de que su experiencia fuera muy apreciada, tanto por nuestra gerencia como por sus colegas más jóvenes, los hizo sentir muy orgullosos. Para Roland, el acto de ayudar a otros también fue lo que lo estimuló para estos entrenamientos. Para Reinald, por otro lado, el entrenamiento también tuvo un aspecto simbólico, ya que durante los últimos tres meses que pasó con nosotros, entrenó a su hijo para operar exactamente la misma máquina que había estado operando durante los últimos 16 años. En IGW, realmente está en la familia.